Los alimentos más ricos en este tipo de grasa son el pescado y el marisco. Y sobre todo el pescado azul. Respecto de los vegetales, hay que decir que contienen pequeñas cantidades de ácido linoleico. Sólo los frutos secos, y sobre todo las nueces, son una fuente significativa de Omega 3.
La comunidad científica internacional lleva años destacando los beneficios que aporta a la salud el consumo de alimentos con alto contenido en ácidos grasos Omega 3, en especial los llamados ácidos grasos de cadena larga EPA y DHA. Los Omega 3 son ácidos grasos poliinsaturados a los que llamamos esenciales, ya que el organismo no puede sintetizarlos y son imprescindibles para su correcto funcionamiento.
Diversos estudios, publicados en revistas científicas, demuestran que los Omega 3 son importantes para prevenir enfermedades cardiovasculares, el deterioro cognitivo, diversos tipos de cáncer, enfermedades inflamatorias, pulmonares y de la piel. Además, son imprescindibles durante el embarazo y la lactancia, para un correcto desarrollo de la función nerviosa del bebé y de muchas otras funciones.
Composición por dosis diaria recomendada (3 perlas):
- 1.200 mg de aceite de hígado de pescado.
- 300 mg de aceite de krill
Aportan:
- 113 mg de EPA.
- 282 mg de DHA.
- 420 mg de omega 3.
- 672 mcg de vitamina A.
- 1,1 mcg de vitamina D.
- 30 mcg de astaxantina.
Modo de empleo:
Tomar 1 perla con cada comida principal (desayuno, comida y cena).
Presentación:
Bote de 60 perlas.
Aviso:
Los productos aquí mostrados son suplementos nutricionales según lo establece la Directiva Europea 2002/46/CE sobre complementos alimenticios. Los suplementos alimenticios no tratan de sustituir una dieta equilibrada y variada, únicamente se presentan con el fin de complementar la ingesta de nutrientes de una dieta normal. La información descrita sobre los ingredientes puede no estar relacionada con el efecto final o los beneficios que este pueda realizar. Tampoco tratan, previenen, diagnostican o curan ninguna enfermedad, hechos atribuibles a los medicamentos, según define la Directiva Europea 2004/27/CE, de 31 de marzo, del Consejo y del Parlamento Europeo sobre medicamentos. Los productos no deben utilizarse como sustituto de una dieta o medicación y deben estar fuera del alcance de los niños. El consumo de los productos debe ser controlado por un profesional, ante cualquier duda, siempre consulte a su médico.